Venus de los 90’s
Me encuentro en una caída libre continua, sin poder ver más allá de mi cuerpo y sin lograr detenerlo. Sin lograr comprender cómo pasa todo una vida a mi alrededor y yo sigo aquí, en el mismo lugar, cayendo al vacío.
Recibo miradas de curiosidad y adoración genuinas, como si realmente me conocieran, como si conectaran con lo más profundo de mi ser… pero no, jamás los dejaría entrar. Ni todo el amor que poseo, ni la belleza garrafal de mi cuerpo podrían corromperse por esos ojos cafés que me miran a diario.
Esa lumbre que me quema todas las noches lo encuentro como un refugio a mi piel, los pétalos que caen día tras día hasta dejar un río de flores marchitas a mi alrededor, podría nadar en ellas, pero continuo estática, ya que si yo decidiera moverme estoy segura que algo en mi se rompería en pedazos.
Mil vidas pasan a mi alrededor y yo sigo aquí, plantada en el mismo sitio, vislumbrando las estrellas brillar por las noches y los rayos del sol cuando llega por las mañanas. Sin embargo, este sitio es todo lo que conozco, donde obtengo mi paz y no en ese mundo que no se detiene a tomar aire, a observar, a vivir más despacio, a dejarse caer a ese vacío infinito que nos espera a todos al final.

